1° de mayo: Berlín antifascista
Eran las 9 de la mañana en Berlín y los antifascistas empezaban a reunirse en la conocida estación Alexanderplatz. Conforme trascurrían los minutos iba llenándose de personas el anden de la línea 2 al grito de: ¡No pasaran! Todo parecía al inicio un tanto caótico, pero en realidad había toda una estrategia para bloquear en tres puntos distintos la marcha que grupos neo-nazis convocaron para las 11 de la mañana y que pretendía atravesar el barrio de Prenzlauer-Berg. Se reparten mapas con el trayecto de la manifestación de los neonazis en los que se señalan los tres punto del bloqueo, además de unos carteles que dicen: Berlin gegen Nazis. Blokieren ist unsere Recht. (Berlín contra lo nazis. Bloquearlos en nuestros derecho).
A las 9:30 la gente se empezó a dirigir a los diversos puntos del bloqueo. Para llegar al punto número 2, había que cruzar un un pequeño pasillo entre pequeños huertos, pero hay policía para impedirlo, eran sólo cinco, así que fácilmente pasaron unos cien antifascistas, mientras un punky aprovecha la superioridad numérica para de paso romper los espejos de una camioneta de la policía. La gente seguía avanzando, pero casi en la calle por la que pasaría la manifestación de los neo-nazis hay más policía de Berlín, federal y de todas partes de Alemania y además de ser enormes, parecen estar muy bien preparados.
La gente se reúne frente a la valla e intentan pasar corriendo a través del cordón policial, muchos lo lograron, pero otros son rechazados a empujones y con gases lacrimógenos. Los antifascistas se vuelven a reagrupar y buscan pasar por otras calles, algunos más lograron pasar para llegar al bloqueo y apoyarlo. Dos horas más tarde empezó también la ofensiva de la policía, que empezó a salir en grupos de unos diez para grabar y detener selectivamente a antifascistas. Sobre todo a aquellos que llevan puestas gafas negras y cubierta la cabeza con la capucha, pues en Alemania esta prohibido ir con el rostro cubierto. Todo sucedía muy rápido y mientras dos o tres sujetan a uno, siete u ocho alejaban a los otros a empujones. La gente sólo alcanza a pedirle al detenido su nombre, a veces alcanzaban a darlo, otras los policías les tapaban la boca antes de que pudieran decir algo.
El día seguía transcurriendo y muchos no lograban pasar los retenes policiales, pero aún eso era parte de la estrategia, quienes no estaban en los bloqueos, tenía que atraer a la policía movilizándose por todas las partes que les sea posible restando fuerzas con ello a la policía para que no les fuera fácil romper los bloqueos.
En el tercer punto se hace más claro , hay una estrategia general que llaman “die Finger” (los dedos). Y aunque me comentó un amigo que suele ser más efectiva en espacios más abiertos, no obstante parece funcionar bien. Se trata de que cada punto es un dedo que señala al lugar que tiene que ser bloqueado, pues aunque hay un trayecto determinado de la manifestación fascista, sin embargo pueden cambiarlo con ayuda de la policía, se supone que para evitar el enfrentamiento con los antifascistas. Así que cuando los centinelas logran ver este cambio de rumbo, avisan a los dedos que se dirigen con banderas de diferentes colores al lugar que hay que bloquear. De manera que, entre el movimiento aparentemente caótico de la gente había una organización bien pensada.
Conforme transcurre el día un mayor número de personas se unía a los antifascistas, en uno momentos se da el anuncio de que mientras la manifestación de loa neo-nazis es de aproximadamente 500, los bloqueos de los antifas es de 10.000 personas. Los paseantes ociosos también tomaban de buena gana globos con la leyenda: Kein Platz für Nazis (sin lugar para nazis) que repartían los verdes, mientras en las ventas de los edificios algunos observadores pasivos también empezaban a sacan pancartas en contra de los nazis.
Después de varias horas de andar intentando pasar los cordones policiales y evadiendo a la policía, todo mundo estaba exhausto, pero reinaba un ambiente festivo: la gente conversaba, se conocía, se reía y bailaba. Son las 2 de la tarde, y por el momento han logrado detener la manifestación de los neo-nazis que estaba convocada a las 11:00 a.m. La música cesa un momento y alguien dice que 300 nazis que viajaban en el S-Bahn (el tren urbano) se han perdido en la ciudad, así que se bajaron en el centro turístico de Berlín para manifestarse, pero son rodeados por la policía y muchos son detenidos. Todo mundo se ríe y festeja. Me acuerdo en ese momento de lo que me dijo un amigo sobre los neo-nazis: “no son más que nazis de pueblo” y entonces pienso: “Nazis de pueblo perdidos en Berlín”, que loco.
Hubo varios intentos de los neo-nazis por continuar con el trayecto de su marcha, pero a las 6 de la tarde se daba finalmente el anuncio: los 500 nazis que quería marchar no han logrado moverse más que unos metros. Así que, como dirá otra amigo: “Ahora tendrán que regresar a sus pueblos.”
